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Mostrando entradas de febrero, 2019

Gatita

"I work in the mornin', i work in the night The men on the block, they just laugh at me I work in the mornin', i work in the night The men on the block, they just laugh at me But when they're wiping their silver spoons Palming the men for some bread, I'll be laughing Way, way out of my head!" Uno de los reproches de la protagonista de mis deseos es que trabajo mucho. Que pareciera no querer descansar. Pero como se lo decía en algún momento, "cuando has sufrido el desempleo, lo último que quieres es estar de ocioso mientras ves cómo los ahorros van acabándose". Y sí, trabajo a todas horas porque siendo mi trabajo hacer producción intelectual, puedo hacerlo en cualquier lugar. Solo necesito un computador y un espacio para sentarme a crear. "When my little kitty gets out, There's gonna be a party, a party no doubt When my little kitty gets out There's gonna be a party" Cuando llegó el día anhelad

Dos de enero.

"Era una mañana clara cuando en el mirar del día, comprendí que mi amor era ese cielo y mi alma era su nido, sin querer y no entiendo así porque razón los barcos vienen y se van" El 1 de enero luego de la medianoche, había recibido en mi celular un mensaje y una promesa. El mensaje era la impresión de pantalla de un trino que decía algo así como "mi deseo de año nuevo es que yo sea tu primer polvo del año". Y el texto siguiente, que decía "tú eres mi deseo de año nuevo". En medio de las fiestas familiares y con la imposibilidad de vernos, había que esperar qué pasaba luego del festivo. Y hay que admitirlo: no hay festivo más largo que el primero de enero, porque el 2 de enero es un día en el que la gente que debe ir a trabajar, lo hace de mala gana. Mi trabajo no fue la excepción: no habia jefes, supervisores, tan solo subalternos llenos de tareas aplazadas. Y como yo era el que menos tenía, no tardé mucho en ponerme al día. Así que aduci

Quince para siempre.

Ya habían pasado quince meses. Quince, un quince. Cada quince, un mes más. Pero ese día era especial: sería la última vez en el año que podíamos vernos. Muchas de las fantasías imaginadas en el chat se habían vuelto realidad: ella había bebido en muchas ocasiones mi "miel blanca". Todas las veces me decía "me encanta su sabor". Había aumentado mi consumo de piña para que le supiera lo más dulce posible. Habíamos encontrado una posición perfecta para hacernos sexo oral mutuamente. Había eyaculado en su boca muchas veces; incluso me permitió intentar sexo anal de forma muy cuidadosa. Pero ese día, ese día ella tenía preparada una sorpresa. Fuimos al hotel del centro en donde muchas veces nuestros encuentros furtivos terminaban en una orgía de dos, un despliegue de jadeos, de sacudones, de semen y fluido vaginal bebidos en un frenesí de bocas queriendo comerse el sexo del otro. Al entrar notamos que no habían preservativos. Su caja mágica estaba vacía, así que tu